Implicaciones académicas del sistema de créditos.
El crédito académico es un método de definición y medición del trabajo académico del estudiante, en cada asignatura u otras modalidades posibles de aprendizaje, y en el conjunto del programa curricular.

Por: Dr. Victor Manuel Gómez, Profesor Departamento de Sociología.

Cada asignatura o modalidades de aprendizaje (como pasantías, prácticas, laboratorio, proyecto de estudio individual, trabajo de grado, etc..) es definida en términos del número de horas semanales o semestrales de trabajo académico del estudiante. Este trabajo es usualmente medido según el número de horas presenciales, centradas en el profesor, y número de horas de estudio o trabajo autónomo del estudiante.

Dada la naturaleza cualitativa de las diversas opciones curriculares y pedagógicas que conforman un programa de formación, no es posible encontrar en la experiencia internacional un criterio único u homogéneo de definición del crédito, entendido como unidad de medida del trabajo académico del estudiante (1):

•  En algunos países, 1 hora de clase semanal en un semestre equivale a 1 crédito. En otros, se postula que 1 hora de clase requiere 2 o 3 horas adicionales de estudio, de tal manera que 1 crédito equivale a 3 horas semanales en un semestre, incluyendo el trabajo presencial y el tiempo de estudio por parte del estudiante.

•  En el actual sistema de la Unión Europea (European Credit Transfer System – ECTS) se postula un ratio de 1:3 entre horas de clase y de estudio del estudiante.

•  En Colombia, en el Decreto 808, del 2001; 1 crédito equivale a 48 horas de trabajo estudiantil, incluyendo la presencialidad. Para estudios de pregrado y especializaciones se define 1 hora de acompañamiento del docente por 2 horas de estudio adicionales. Para Maestrias, esta relación es de 1:3. Suponiendo un semestre de 16 semanas 1 crédito equivale a 16 horas de docencia presencial y 32 de trabajo independiente. Sin embargo, dada la gran variedad de modalidades de aprendizaje (cursos presenciales, pasantías, prácticas, laboratorio, taller, proyectos de estudio individual...) 1 crédito equivale al total del trabajo académico que se espera del estudiante, independientemente del grado de presencialidad o autonomía en el aprendizaje. En la Universidad Nacional, en el Acuerdo 020 de Postgrados, del 2001, se plantea que cada hora presencial corresponde a 2 o 3 horas de trabajo independiente del estudiante.

El sistema de créditos es fácilmente adaptable a las diferentes modalidades de formación…, por ejemplo en el caso de laboratorios, 1 crédito puede suponer que todas las horas sean de trabajo con acompañamiento del docente, y en cambio en el caso de prácticas profesionales, 1 crédito puede suponer que todas las horas sean de trabajo independiente del estudiante; lo mismo sucede en los programas a distancia en los que el trabajo autónomo del estudiante tiene un valor preponderante; la institución en este caso, por ejemplo, podría definir que la totalidad de los créditos corresponde al trabajo independiente de los alumnos”. Oficio Circular de la Dirección del ICFES a Rectores y comunidad académica. Mayo 3, 2001.

En la definición de las diversas modalidades de aprendizaje, y de la intensidad del trabajo académico del estudiante, intervienen diversos criterios, supuestos y tradiciones, referidas a las principales dimensiones curriculares y pedagógicas del programa de formación:

1. Supuestos o imaginarios sobre el perfil cognitivo y profesional del egresado; los que remiten a otros supuestos sobre el mercado de trabajo, la estructura ocupacional, el valor ocupacional del título de pregrado, la necesidad de formación continua, la oferta de y el acceso a postgrados, etc.

2. La importancia e intensidad relativas otorgadas a:

2.1. El núcleo básico de la disciplina o profesión y la formación interdisciplinaria y materias electivas.

2.2. La formación de competencias profesionales generales como complemento de la formación disciplinaria.

2.3. El trabajo presencial centrado en el docente y el trabajo autónomo del estudiante.

Es claro entonces que la definición de la intensidad del trabajo académico del estudiante; necesaria para la identificación del número de créditos; depende esencialmente de los diversos criterios, supuestos y tradiciones, ya señaladas, de índole curricular y pedagógica. Por tanto, el proceso de identificación del número de créditos no puede ser reducido a la conversión mecánica del actual programa curricular a determinadas relaciones entre número de horas de trabajo académico presencial y no presencial (1:2 o 1:3). Por el contrario, es una valiosa oportunidad para el análisis cualitativo de los criterios, supuestos y tradiciones que sustentan el programa curricular vigente.